Cualquier época del año es
importante para compartir juegos y diversión con nuestros niños. La
primavera, además, nos permite enseñarles a amar la naturaleza y a que tomen
contacto directo con la botánica. Sin entrar en tareas demasiado
complicadas, podemos disfrutar juntos de los milagros que, la madre tierra, ofrece en esta época.
-Plantar un árbol. En plena naturaleza, en el jardín si lo
tenéis o en una maceta en casa. Regarlo y visitarlo con
regularidad para verlo crecer puede ser un bonito motivo para celebrar la
primavera.
-El huerto en el balcón. Sólo vas a necesitar macetas o
jardineras, tierra y sobres de las semillas que elijas. Con mantener la tierra
húmeda y bastante luz, será suficiente. Las mejores para crecer en casa son: tomates
cherry, hierbas aromáticas (perejil, tomillo, albahaca…), fresas, pimientos, rábanos o
zanahorias.
-Hacer esquejes. Debemos cortar una rama en crecimiento de
unos 10 centímetros (debe llevar dos o más nudos). Eliminamos las hojas de la
parte inferior y se planta en una maceta que hemos llenado de mantillo y arena
de río a partes iguales. Guardamos la maceta con sus esquejes en un lugar
templado, con luz pero sin sol directo. El esqueje ha agarrado cuando
salgan hojitas nuevas entonces lo podemos transplantar a una maceta
nueva. Son muchas las plantas que se multiplican por esqueje: el geranio, la
adelfa, la hiedra, la hortensia…
Todo lo que necesitemos
lo podemos encontrar en un vivero, en un hipermercado e, incluso, hay
tiendas especializadas sobre la naturaleza y la botánica en cualquier ciudad.
Lo importante, como siempre, es hacer que nuestros niños disfruten al
mismo tiempo que crecen en armonía y respeto con el entorno.
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